martes, 15 de diciembre de 2009

Me sigo mordiendo noche y día

Su gracia es la que me sorprende;
se desarma mi mirada con tan solo verla,
se rompen los deseos
solo por tocarla.

No hay estrella que cumpla un sueño,
no existen ojos que me conozcan,
Pero existe su mirada para calmarme,
para llevarme a su mundo lleno de rojo,
abrazarla, desnudarla,
soltar mi esencia en ella.

Su risa me estimula.
Sus ojos me acarician.
Su boca me abraza.

Vuelo con la idea de un cuerpo con ella, conmigo.
Expresarle todo en mil palabras,
Decir te quiero en mil acciones.
Desafiar lo físico.
Tocar su alma.

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