viernes, 22 de enero de 2010

El poema que el poeta nunca escribio

Un horizonte natural
y su luz que atormenta
cualquier tipo de atisbo.

Un paisaje oculto
en noches de sueño
y enojo.
en dias grises, acres.

Su blanco inmortal
para un tono de nitidez;
en la mirada mas prepotente, activa.

Dos ojos cual dos rayos
que rajan la tierra
y nos depara el fin del mundo.

El fin de mi mundo
frente a esa mirada
activa y sagaz,
con su inmatura ternura.

Esa ternura
que transmitis
cuando me miras.

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